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lunes, 9 de agosto de 2010

Lectura Bíblica - Agosto 31

*** Lecturas de Hoy ***
  • Job 37:1-39:30
  • 2 Corintios 4:13-5:10
  • Salmos 44:9-26
  • Proverbios 22:13

Job 37:1-39:30
Capítulo 37
37:1 Por eso también se estremece mi corazón, Y salta de su lugar. 37:2 Oíd atentamente el estrépito de su voz, Y el sonido que sale de su boca. 37:3 Debajo de todos los cielos lo dirige, Y su luz hasta los fines de la tierra. 37:4 Después de ella brama el sonido, Truena él con voz majestuosa; Y aunque sea oída su voz, no los detiene. 37:5 Truena Dios maravillosamente con su voz; El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos. 37:6 Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; También a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales. 37:7 Así hace retirarse a todo hombre, Para que los hombres todos reconozcan su obra. 37:8 Las bestias entran en su escondrijo, Y se están en sus moradas. 37:9 Del sur viene el torbellino, Y el frío de los vientos del norte. 37:10 Por el soplo de Dios se da el hielo, Y las anchas aguas se congelan. 37:11 Regando también llega a disipar la densa nube, Y con su luz esparce la niebla. 37:12 Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, Para hacer sobre la faz del mundo, En la tierra, lo que él les mande. 37:13 Unas veces por azote, otras por causa de su tierra, Otras por misericordia las hará venir. 37:14 Escucha esto, Job; Detente, y considera las maravillas de Dios. 37:15 ¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto, Y hace resplandecer la luz de su nube? 37:16 ¿Has conocido tú las diferencias de las nubes, Las maravillas del Perfecto en sabiduría? 37:17 ¿Por qué están calientes tus vestidos Cuando él sosiega la tierra con el viento del sur? 37:18 ¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo fundido? 37:19 Muéstranos qué le hemos de decir; Porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas. 37:20 ¿Será preciso contarle cuando yo hablare? Por más que el hombre razone, quedará como abismado. 37:21 Mas ahora ya no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, Luego que pasa el viento y los limpia, 37:22 Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible. 37:23 El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder; Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá. 37:24 Lo temerán por tanto los hombres; El no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio.

Capítulo 38
Jehová convence a Job de su ignorancia
38:1 Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: 38:2 ¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría? 38:3 Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás. 38:4 ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. 38:5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 38:6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, 38:7 Cuando alababan todas las estrellas del alba, Y se regocijaban todos los hijos de Dios? 38:8 ¿Quién encerró con puertas el mar, Cuando se derramaba saliéndose de su seno, 38:9 Cuando puse yo nubes por vestidura suya, Y por su faja oscuridad, 38:10 Y establecí sobre él mi decreto, Le puse puertas y cerrojo, 38:11 Y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, Y ahí parará el orgullo de tus olas? 38:12 ¿Has mandado tú a la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar, 38:13 Para que ocupe los fines de la tierra, Y para que sean sacudidos de ella los impíos? 38:14 Ella muda luego de aspecto como barro bajo el sello, Y viene a estar como con vestidura; 38:15 Mas la luz de los impíos es quitada de ellos, Y el brazo enaltecido es quebrantado. 38:16 ¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar, Y has andado escudriñando el abismo? 38:17 ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte, Y has visto las puertas de la sombra de muerte? 38:18 ¿Has considerado tú hasta las anchuras de la tierra? Declara si sabes todo esto. 38:19 ¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz, Y dónde está el lugar de las tinieblas, 38:20 Para que las lleves a sus límites, Y entiendas las sendas de su casa? 38:21 ¡Tú lo sabes! Pues entonces ya habías nacido, Y es grande el número de tus días. 38:22 ¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve, O has visto los tesoros del granizo, 38:23 Que tengo reservados para el tiempo de angustia, Para el día de la guerra y de la batalla? 38:24 ¿Por qué camino se reparte la luz, Y se esparce el viento solano sobre la tierra? 38:25 ¿Quién repartió conducto al turbión, Y camino a los relámpagos y truenos, 38:26 Haciendo llover sobre la tierra deshabitada, Sobre el desierto, donde no hay hombre, 38:27 Para saciar la tierra desierta e inculta, Y para hacer brotar la tierna hierba? 38:28 ¿Tiene la lluvia padre? ¿O quién engendró las gotas del rocío? 38:29 ¿De qué vientre salió el hielo? Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró? 38:30 Las aguas se endurecen a manera de piedra, Y se congela la faz del abismo. 38:31 ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión? 38:32 ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos? 38:33 ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra? 38:34 ¿Alzarás tú a las nubes tu voz, Para que te cubra muchedumbre de aguas? 38:35 ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y te dirán ellos: Henos aquí? 38:36 ¿Quién puso la sabiduría en el corazón? ¿O quién dio al espíritu inteligencia? 38:37 ¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría? Y los odres de los cielos, ¿quién los hace inclinar, 38:38 Cuando el polvo se ha convertido en dureza, Y los terrones se han pegado unos con otros? 38:39 ¿Cazarás tú la presa para el león? ¿Saciarás el hambre de los leoncillos, 38:40 Cuando están echados en las cuevas, O se están en sus guaridas para acechar? 38:41 ¿Quién prepara al cuervo su alimento, Cuando sus polluelos claman a Dios, Y andan errantes por falta de comida?

Capítulo 39
39:1 ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo? 39:2 ¿Contaste tú los meses de su preñez, Y sabes el tiempo cuando han de parir? 39:3 Se encorvan, hacen salir sus hijos, Pasan sus dolores. 39:4 Sus hijos se fortalecen, crecen con el pasto; Salen, y no vuelven a ellas. 39:5 ¿Quién echó libre al asno montés, Y quién soltó sus ataduras? 39:6 Al cual yo puse casa en la soledad, Y sus moradas en lugares estériles. 39:7 Se burla de la multitud de la ciudad; No oye las voces del arriero. 39:8 Lo oculto de los montes es su pasto, Y anda buscando toda cosa verde. 39:9 ¿Querrá el búfalo servirte a ti, O quedar en tu pesebre? 39:10 ¿Atarás tú al búfalo con coyunda para el surco? ¿Labrará los valles en pos de ti? 39:11 ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fuerza, Y le fiarás tu labor? 39:12 ¿Fiarás de él para que recoja tu semilla, Y la junte en tu era? 39:13 ¿Diste tú hermosas alas al pavo real, o alas y plumas al avestruz? 39:14 El cual desampara en la tierra sus huevos, Y sobre el polvo los calienta, 39:15 Y olvida que el pie los puede pisar, Y que puede quebrarlos la bestia del campo. 39:16 Se endurece para con sus hijos, como si no fuesen suyos, No temiendo que su trabajo haya sido en vano; 39:17 Porque le privó Dios de sabiduría, Y no le dio inteligencia. 39:18 Luego que se levanta en alto, Se burla del caballo y de su jinete. 39:19 ¿Diste tú al caballo la fuerza? ¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes? 39:20 ¿Le intimidarás tú como a langosta? El resoplido de su nariz es formidable. 39:21 Escarba la tierra, se alegra en su fuerza, Sale al encuentro de las armas; 39:22 Hace burla del espanto, y no teme, Ni vuelve el rostro delante de la espada. 39:23 Contra él suenan la aljaba, El hierro de la lanza y de la jabalina; 39:24 Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, Sin importarle el sonido de la trompeta; 39:25 Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea! Y desde lejos huele la batalla, El grito de los capitanes, y el vocerío. 39:26 ¿Vuela el gavilán por tu sabiduría, Y extiende hacia el sur sus alas? 39:27 ¿Se remonta el águila por tu mandamiento, Y pone en alto su nido? 39:28 Ella habita y mora en la peña, En la cumbre del peñasco y de la roca. 39:29 Desde allí acecha la presa; Sus ojos observan de muy lejos. 39:30 Sus polluelos chupan la sangre; Y donde hubiere cadáveres, allí está ella.

2 Corintios 4:13-5:10
4:13 Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos, 4:14 sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros. 4:15 Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios. 4:16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 4:17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 4:18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Capítulo 5
5:1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 5:2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 5:3 pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. 5:4 Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5:5 Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu. 5:6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor 5:7 (porque por fe andamos, no por vista); 5:8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. 5:9 Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Salmos 44:9-26
44:9 Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar;
Y no sales con nuestros ejércitos.
44:10 Nos hiciste retroceder delante del enemigo,
Y nos saquean para sí los que nos aborrecen.
44:11 Nos entregas como ovejas al matadero,
Y nos has esparcido entre las naciones.
44:12 Has vendido a tu pueblo de balde;
No exigiste ningún precio.

44:13 Nos pones por afrenta de nuestros vecinos,
Por escarnio y por burla de los que nos rodean.
44:14 Nos pusiste por proverbio entre las naciones;
Todos al vernos menean la cabeza.
44:15 Cada día mi vergüenza está delante de mí,
Y la confusión de mi rostro me cubre,
44:16 Por la voz del que me vitupera y deshonra,
Por razón del enemigo y del vengativo.

44:17 Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti,
Y no hemos faltado a tu pacto.
44:18 No se ha vuelto atrás nuestro corazón,
Ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos,
44:19 Para que nos quebrantases en el lugar de chacales,
Y nos cubrieses con sombra de muerte.

44:20 Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios,
O alzado nuestras manos a dios ajeno,
44:21 ¿No demandaría Dios esto?
Porque él conoce los secretos del corazón.
44:22 Pero por causa de ti nos matan cada día;
Somos contados como ovejas para el matadero.

44:23 Despierta; ¿por qué duermes, Señor?
Despierta, no te alejes para siempre.
44:24 ¿Por qué escondes tu rostro,
Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
44:25 Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo,
Y nuestro cuerpo está postrado hasta la tierra.
44:26 Levántate para ayudarnos,
Y redímenos por causa de tu misericordia.


Proverbios 22:13
22:13 Dice el perezoso: El león está fuera;
Seré muerto en la calle.

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