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domingo, 28 de marzo de 2010

Lectura Bíblica - Febrero 03

*** Lecturas de Hoy ***
  • Éxodo 17:8-19:15
  • Mateo 22:34-23:12
  • Salmos 27:7-14
  • Proverbios 6:27-35

Éxodo 17:8-19:15
Guerra con Amalec
17:8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. 17:9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 17:10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 17:11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. 17:12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. 17:13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. 17:14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. 17:15 Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová- nisi; 17:16 y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación.

Capítulo 18
Jetro visita a Moisés
18:1 Oyó Jetro sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había hecho con Moisés, y con Israel su pueblo, y cómo Jehová había sacado a Israel de Egipto. 18:2 Y tomó Jetro suegro de Moisés a Séfora la mujer de Moisés, después que él la envió, 18:3 y a sus dos hijos; el uno se llamaba Gersón, porque dijo: Forastero he sido en tierra ajena; 18:4 y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo: El Dios de mi padre me ayudó, y me libró de la espada de Faraón. 18:5 Y Jetro el suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de éste, vino a Moisés en el desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios; 18:6 y dijo a Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con tu mujer, y sus dos hijos con ella. 18:7 Y Moisés salió a recibir a su suegro, y se inclinó, y lo besó; y se preguntaron el uno al otro cómo estaban, y vinieron a la tienda. 18:8 Y Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová había hecho a Faraón y a los egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en el camino, y cómo los había librado Jehová. 18:9 Y se alegró Jetro de todo el bien que Jehová había hecho a Israel, al haberlo librado de mano de los egipcios. 18:10 Y Jetro dijo: Bendito sea Jehová, que os libró de mano de los egipcios, y de la mano de Faraón, y que libró al pueblo de la mano de los egipcios. 18:11 Ahora conozco que Jehová es más grande que todos los dioses; porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció contra ellos. 18:12 Y tomó Jetro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios; y vino Aarón y todos los ancianos de Israel para comer con el suegro de Moisés delante de Dios.

Nombramiento de jueces
(Dt. 1.9-18)
18:13 Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. 18:14 Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? 18:15 Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. 18:16 Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. 18:17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. 18:18 Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. 18:19 Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. 18:20 Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. 18:21 Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. 18:22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. 18:23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. 18:24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo. 18:25 Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez. 18:26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño. 18:27 Y despidió Moisés a su suegro, y éste se fue a su tierra.

Capítulo 19
Israel en Sinaí
19:1 En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. 19:2 Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte. 19:3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: 19:4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 19:5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 19:6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. 19:7 Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado. 19:8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo. 19:9 Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová. 19:10 Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, 19:11 y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí. 19:12 Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites; cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá. 19:13 No lo tocará mano, porque será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá. Cuando suene largamente la bocina, subirán al monte. 19:14 Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos. 19:15 Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer.

Mateo 22:34-23:12
El gran mandamiento
(Mr. 12. 28-34)
22:34 Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. 22:35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: 22:36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 22:37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 22:38 Este es el primero y grande mandamiento. 22:39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 22:40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

¿De quién es hijo el Cristo?
(Mr. 12. 35-37; Lc. 20. 41-44)
22:41 Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, 22:42 diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. 22:43 El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: 22:44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? 22:45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? 22:46 Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.

Capítulo 23
Jesús acusa a escribas y fariseos
(Mr. 12. 38-40; Lc. 11. 37-54; 20. 45-47)
23:1 Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: 23:2 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. 23:3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 23:4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. 23:5 Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; 23:6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, 23:7 y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. 23:8 Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. 23:9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. 23:10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. 23:11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. 23:12 Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

Salmos 27:7-14
27:7 Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo;
Ten misericordia de mí, y respóndeme.
27:8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro.
Tu rostro buscaré, oh Jehová;
27:9 No escondas tu rostro de mí.

No apartes con ira a tu siervo;
Mi ayuda has sido.
No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.
27:10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
Con todo, Jehová me recogerá.
27:11 Enséñame, oh Jehová, tu camino,
Y guíame por senda de rectitud
A causa de mis enemigos.
27:12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos;
Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.

27:13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová
En la tierra de los vivientes.
27:14 Aguarda a Jehová;
Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;
Sí, espera a Jehová.


Proverbios 6:27-35
Amonestación contra el adulterio
6:27 ¿Tomará el hombre fuego en su seno
Sin que sus vestidos ardan?
6:28 ¿Andará el hombre sobre brasas
Sin que sus pies se quemen?
6:29 Así es el que se llega a la mujer de su prójimo;
No quedará impune ninguno que la tocare.
6:30 No tienen en poco al ladrón si hurta
Para saciar su apetito cuando tiene hambre;
6:31 Pero si es sorprendido, pagará siete veces;
Entregará todo el haber de su casa.
6:32 Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento;
Corrompe su alma el que tal hace.
6:33 Heridas y vergüenza hallará,
Y su afrenta nunca será borrada.
6:34 Porque los celos son el furor del hombre,
Y no perdonará en el día de la venganza.
6:35 No aceptará ningún rescate,
Ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.

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