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viernes, 8 de enero de 2016

¡Empezando un nuevo año sorprendente!

La Palabra de Dios dice: "Donde no hay visión, el pueblo se extravía..."
Proverbios 29:18 NVI

Así que este año que recién empieza debemos preguntarle a Dios ¿Qué planes tiene para nosotros?  Y en su respuesta Él nos sorprenderá.

Después de que los discípulos de Jesús pasaron la noche pescando sin recoger nada, éste les dijo: "Echad la red a la derecha de la barca..." (Juan 21:6a - RVA60) y entonces sacaron muchos peces.

¡Así es como funciona, una palabra Suya y todo cambia para bien...!

¿Sabes por qué?  Porque Él tiene el control de todo. 

Aquella noche de mala pesca parecía que Pedro y los demás estaban perdiéndolo todo, sin embargo el Señor habló y todo cambió.  Pero aún más,  cuando Pedro y los demás llegaron a la orilla se encontraron un Jesús ocupado ¡asando pescado para ellos!

¡Todo lo que necesitas, Dios lo tiene...!





martes, 31 de marzo de 2015

2015 Año de Jubileo, Año Sobrenatural

El Pueblo Cristiano es gente privilegiada por Dios, somos un pueblo que puede disfrutar de las palabras y de la Guía Profética del Altísimo para cada año que comienza.

La Biblia nos enseña que cada siete años habrá un año Semita.  Esto quiere decir que la tierra no será trabajada y el producto de la tierra no será comprado ni vendido.  Este año 2015, corresponde al año bíblico 5775, un año Semita, un año de Jubileo.      

El año de Jubileo le pone punto final a ese ciclo de 7 períodos de 7 años; es decir, el Jubileo es el año 50.  Por ser un año sabático, se proclama libertad por toda la tierra.  Para los israelitas que habían sido vendidos en esclavitud debido a las deudas contraídas y no pagadas, ese año significaba la liberación de todas sus deudas.

Sabido lo anterior es importante que entendamos qué tiene este año para nosotros  el pueblo del Señor. 

2015: Un año de descanso.
Lev 25.4-7
“pero el séptimo año será un tiempo de completo descanso para la tierra, en honor al SEÑOR.  Ustedes no deben sembrar los campos, podar las viñas, cosechar lo que crezca por sí solo, ni recolectar las uvas de los viñedos sin podar.  Ese será un año de completo descanso para la tierra.  Pero lo que la tierra produzca por sí sola en el año de descanso será de ustedes, para que lo coman ustedes, sus sirvientes, sus trabajadores y los extranjeros que vivan con ustedes.  También será para que coman su ganado y los animales salvajes del país; se podrá comer todo lo que la tierra produzca ese año.”

2015: Un año santo y un año de Libertad.
Lev 25.10
“el año cincuenta se proclamará santo y se declarará la libertad para todo el que viva en el país.  Ese año se llamará el año del Jubileo.  Cada uno de ustedes recuperará su propiedad y volverá a su familia.”

Num 15.41
“Yo soy el SEÑOR su Dios, que los sacó de Egipto para ser su Dios.  Sí, yo soy el SEÑOR su Dios.”

2015: Un año de restitución.
Lev 25.13
“En el año del Jubileo cada uno de ustedes volverá a su propiedad.”

Lev 25.18
“Ustedes deben obedecer mis leyes, cumplir mis mandamientos y ponerlos en práctica para que puedan vivir en la tierra de una manera segura.  El campo producirá sus cosechas, tendrán suficiente para comer y vivirán con seguridad en la tierra.”

2015: Un año de cosecha abundante.
Lev 25.21-22
“Yo enviaré mi bendición el sexto año de tal manera que ese año la tierra produzca suficiente para tres años.  Cuando vuelvan a sembrar en el octavo año, ustedes todavía estarán comiendo de la última cosecha, e incluso en el noveno año estarán comiendo todavía de la última cosecha hasta que llegue la cosecha nueva.”

2015: Un año de conquista y expansión a nuevos territorios.
Num 13.30
“Luego Caleb le pidió a la gente que estaba cerca de Moisés que se callara y dijo: -¡Vamos y apoderémonos de esa tierra! Con seguridad que la conquistaremos.”

2015: Un año de reposo y paz.
Num 10.9
“Cuando estén en su tierra y el enemigo los ataque, ustedes tendrán que salir a pelear.  En esas ocasiones toquen las trompetas y griten fuerte, así yo, el SEÑOR su Dios, les prestaré atención y los salvaré de sus enemigos.”

2015: Un año para ver el poder de Dios.
Num 11.23
“El SEÑOR le dijo a Moisés: -¿Es que acaso el poder del SEÑOR tiene límites?  Ahora verás si lo que he dicho sucede o no.”

2015: Un año para apoderarnos de lo que Dios nos ha dado.
Num 13.30
“Luego Caleb le pidió a la gente que estaba cerca de Moisés que se callara y dijo: ¡Vamos y apoderémonos de esa tierra! Con seguridad que la conquistaremos.” 

2015: Un año para que nuestros hijos crezcan fuertes, seguros y como pilares inamovibles.
Salmo 144.12
“Que nuestros hijos sean como árboles
fuertes en su juventud.
Que nuestras hijas sean como columnas
labradas que adornan un palacio.”

2015: Un año de abundancia de alimentos y trabajo.
Num 13.30
“Que nuestras despensas estén llenas de toda clase de alimentos.  Que haya miles de ovejas en nuestros campos.”

2015: Un año donde la angustia y el dolor se van.
Salmo 144.14
“Que las vacas estén grande con cría.
Que no pase ningún enemigo por nuestras puertas.
Ni se lleve nuestra gente del país.
Que no haya gritos de dolor por las calles.”

No habrá gritos de dolor por enfermedad, no habrá gritos de dolor por escasez financiera, no habrá gritos de dolor por soledad, no habrá gritos de dolor por falta de trabajo, no habrá gritos de dolor por mis hijos, no habrá gritos de dolor por tristeza, no habrá gritos de dolor en mi matrimonio, no habrá gritos de dolor en mi hogar, no habrá gritos de dolor por los estudios, no habrá gritos de dolor…

2015: Un año donde Dios no desechará Su Pacto.
Lev 26.45
“Por el contrario, tendré presente para bien de ellos el pacto que hice con sus antepasados a los que saqué de Egipto para ser su Dios, pues yo soy el SEÑOR.”

2015: Un año de bendición.
Num.  6:24
“Que el SEÑOR te bendiga
y te proteja;
que el SEÑOR sea bueno contigo
y te tenga compasión.
Que el SEÑOR te mire con amor
y te haga vivir en paz”.

·         Para este año 2015 todas tus deudas serán pagadas o perdonadas, en el nombre de Jesús. 
·         En el año de Jubileo tu vida dará un giro completo. 
·         Títulos de tierras y propiedades te serán entregados. 
·         Riquezas de los impíos serán transferidas a ti, porque has sembrado y dado. 
·         Dinero y negocios vendrán a ti. 
·         Tú copa está llena, y Dios está a punto de derramarla.
·         Este es el año de la doble porción. 

2 Reyes 2:9-15
“Mientras cruzaban el río, Elías le dijo a Eliseo: -Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de ti.  Eliseo declaró: -Ah, si pudiera recibir una doble porción de tu espíritu.  Elías le dijo: -Has pedido algo difícil, pero si logras verme cuando sea separado de ti, recibirás lo que has pedido.  Pero si no logras verme, entonces no lo recibirás.  Elías y Eliseo caminaban juntos charlando.  De repente, llegaron un carro y unos caballos que parecían de fuego, los cuales separaron a Elías de Eliseo.  Elías fue llevado al cielo en un torbellino.  Al verlo, Eliseo gritó: “¡Padre mío, padre mío! ¡Carro de Israel y sus caballos!”  Eliseo nunca más volvió a verlo.  Entonces Eliseo rompió en dos su ropa.  El manto de Elías se había caído a la tierra, entonces Eliseo lo agarró y se volvió.  Se estuvo de pie a la orilla del Jordán, golpeó el agua con el manto y dijo: “¿Dónde está el SEÑOR, el Dios de Elías?”  Cuando Eliseo golpeó el agua, el río se separó en dos y Eliseo lo cruzó.”

Atrévete a golpear el agua hoy, y ella se abrirá.  Atrévete a descansar en el Señor y Él hará…

Dios llena tu copa con abundancia, haz lo tuyo llénala con tu alabanza, con tu adoración, con acción de gracias, con ofrendas de olor grato y más... 

Salmos 144.15
”Qué afortunado el pueblo que vive así;
Qué afortunado el pueblo cuyo Dios es el SEÑOR.”



viernes, 19 de septiembre de 2014

¡Mi comida es que haga la voluntad del que me envió!

He tenido algunas semanas en que he estado trabajando en una actividad de muchísima concentración y esfuerzo, se trata de la configuración de un nuevo sistema de control financiero y de producción, en diferentes sucursales de Centro América.
Desde que llego a mi oficina, en estos días, hasta que me retiro, continúo con esa actividad tan absorbente, que de pronto miro el reloj y ya se ha pasado mi hora de desayuno, mi hora de almuerzo y hasta mi hora de cena; sin embargo no siento hambre.  Estoy tan concentrado en mi labor que prácticamente mi mente esta solo dirigida hacia esa actividad.
Si recibo una llamada telefónica, inmediatamente evalúo la posibilidad de posponer el asunto para luego o al día siguiente, evitando cualquier tipo de distracción, incluyendo problemas que en otro momento hubieran tenido prioridad absoluta.
En este proceso he enfrentado varias dificultades, por lo que aún en la casa he seguido pensando en ello, analizando las posibles soluciones para que al día siguiente las pueda poner en marcha, esperando tener un buen resultado.
Mi propósito, junto con el resto del equipo de trabajo, es poder terminar con esta labor para que en las sucursales centroamericanas finalmente puedan trabajar con este nuevo sistema de información, ya que aunque contamos con un sistema informático funcional, nuestra casa matriz -fuera de Centro América- desea contar con un sistema integrado, alrededor del mundo.
Realmente con este proyecto, lo que me alimenta es saber que estoy avanzando y que cada vez me acerco más a la conclusión.  Cada vez que logro completar algún proceso es tal la satisfacción que esto me da la energía para poder seguir adelante.
Finalmente, yo sé que terminaremos el trabajo, y que podré decir: Gracias a Dios ¡lo logramos!  Así todos podremos retomar nuestro trabajo habitual, el estado caótico empezará a desaparecer y todo tomará forma, en ese momento volveré a tener hambre y mi satisfacción estará cumplida.
En uno de estos días de ardua labor logré entender a qué se refería nuestro Señor cuando dijo (Juan 4:34 - RVA): "Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra."
No podemos siquiera dimensionar el tamaño de la obra de Jesucristo, pero sin duda no era posible para Él desviar su atención hacia ningún lado, se trataba de llevar a cabo un plan que pondría a salvo a los hombres de la muerte, que nos reconciliara con Dios, que nos llevara a esa nueva dimensión en la que tenemos la esperanza de estar con Él eternamente; por supuesto que lo que alimentaba al Señor era el cumplir con ese plan, el terminarlo; así su gozo fue cumplido...
Debemos reconocer y no perder de vista, que nuestro Señor Jesús hizo un esfuerzo sobrenatural por nosotros. 
A mí me pagan por hacer mi trabajo, pero a Jesús lo condenaron por hacer el suyo; aún así él lo hizo por amor, solo el amor por ti y por mí, por todos nosotros, lo motivó…

¡Gracias a Dios por su amor inigualable e inagotable, gracias a nuestro Señor Jesucristo por su sacrificio, gracias a nuestro Salvador por no desviar su atención cuando vino a vivir y morir por nosotros…!


domingo, 20 de marzo de 2011

Tres tiempos distintos

Hoy analizaremos lo que la Biblia nos enseña acerca del trato que Dios tenía con Abraham, el cual nos trae varias cosas interesantes e importantes que conviene que conozcamos, para que así podamos aplicarlas en nuestra vida.

Debemos reconocer que a Dios le gusta la diversidad, Él hace cosas diferentes; para entender esto solamente basta con ver a nuestro alrededor.  Por esto Dios nos llevará en su voluntad, si se lo permitimos, por diferentes tiempos con el único propósito de que glorifiquemos su nombre, de que podamos verlo, conocerlo y adorarlo.

Analicemos entonces estos tiempos en los que Dios trata con nosotros para llevarnos a una vida de éxito "caminando en el propósito de Dios".

Es importante que cada uno de nosotros aprenda a caminar en el propósito de Dios, y nos dejemos ser enseñados por el Espíritu Santo para andar en este propósito durante los diferentes tiempos de nuestra vida. Solo así no nos frustraremos ni seremos defraudados nunca, porque en cada uno de los tiempos de nuestra vida veremos la mano de Dios Omnipotente, que nos ha prometido estar con nosotros dondequiera que vayamos: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas."  (Josué 1:9)

1. Salir

"Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré."
Génesis 12:1

"Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba."
Hebreos 11:8

Lo primero que Dios le dijo a Abraham fue sal de donde estás y ve a la tierra que yo te daré.  Este mandato de Dios es una invitación a la obediencia. Veamos que la información que Abraham tenía de Dios era escasa "la tierra que yo te mostraré".  Dios le dijo a Abraham, te mostraré pero será luego, te hablaré pero será después, te informaré pero será más tarde…

Este sal, este vete, es muy significativo por cuanto muchos de nosotros fracasamos en nuestra vida sin antes comenzar, simplemente porque no queremos salir de donde estamos. Nos hemos acostumbrado a estar sentados, sin hacer nada, sin actuar, solamente esperando; pero Dios nos está diciendo sal, vete de donde estás y muévete a la tierra que tengo para ti.

Si somos capaces de creer a Dios y salir de donde estamos, Él hará que los planes del enemigo no se cumplan sobre nosotros, sino por el contrarió, hará que se cumplan Sus planes en nosotros, Él traerá cosas nuevas a nuestras vidas, Él destruirá todo aquello que ha estado destruyéndonos y dominándonos; y nos dará abundantemente: "Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.  Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado."  (Joel 2:25-26)

¿Qué hace Dios en nosotros para que salgamos?

Dios quita las comodidades de nuestra vida, como el águila le quita las comodidades a sus crías en el nido para que vuelen.

Veamos un ejemplo, tomando lo que Dios hizo con Elías: "Y vino a él palabra de Jehová, diciendo: Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.  Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.  Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.  Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.  Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.  Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente."  (1 Reyes 17:2-9)

Dios envió a Elías al arroyo de Querit donde los cuervos le alimentaban y donde bebía del arroyo.  Pero cuando Elías se había acomodado y estaba a gusto, entonces el arroyo se secó. Dios quitó la comodidad de Elías porque quería que fuese a otro lugar; así lo hace Dios en nosotros también, nos quita la comodidad para que comencemos a movernos, para que salgamos de nuestra tierra y nuestra parentela, para que vayamos a un lugar que Dios sabe es mejor para nosotros, el lugar donde se cumplirá el propósito de Dios en nuestras vidas.

Muchas veces hemos sentido que se ha secado nuestro arroyo y seguimos insistiendo en quedarnos ahí, luchando contra todo.  Luchamos en el trabajo, luchamos en nuestra empresa, luchamos en la escuela de nuestros hijos, luchamos, luchamos, luchamos, pero…  ¿Será que Dios quiere que nos levantemos de donde nos encontramos y nos movamos a otro lugar?  ¿Será que Dios ha dado la orden de que se seque el arroyo porque ha llegado el tiempo de nuestra Sarepta?  ¿Será que Dios quiere que seamos sustentados por quien Él ha ordenado?

Sí, este es el tiempo de que nos levantemos y salgamos, de que dejemos la apatía de lado, de que dejemos de quejarnos y sentir lástima por nosotros mismos.  Dios ha secado nuestro arroyo para que nos levantemos y le obedezcamos. Sin obediencia no hay bendición…

2. Mirar

"Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.  Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre."
Génesis 13:14-15

Durante el viaje de Abraham, cuando salió de Ur de los caldeos, Dios guardó silencio, porque hay momentos en que Dios calla.  Esto no significa que Dios no está presente, solamente significa que Dios en algunos momentos guarda silencio.  Recordemos que Dios le dijo a Moisés "Yo soy el que soy" (Éxodo 3:14a), lo que quiere decir que Dios siempre está presente, "Él es el presente del pasado, el presente del presente y el presente del futuro."

Es importante entender que en el momento en que Dios nos pida que salgamos, si levantamos nuestra vista no miraremos nada, porque no es el tiempo de mirar, es el tiempo de salir; pero cuando Dios nos diga que alcemos nuestros ojos "ahora" y miremos, veremos todas las cosas grandes que Él nos dará, por haber sido obedientes y salir de donde estábamos.

Dios nos dice que nos recreemos en mirar, porque hemos llegado al lugar de la revelación, el lugar donde Él nos habla, el lugar que nos pertenece, Él nos dice que miremos porque todo lo que miremos Él nos lo ha dado a nosotros y a nuestros hijos, pero… ¿qué estamos viendo hoy?  ¿Cómo nos estamos viendo?  ¿Estamos viendo la heredad que Dios tiene para nosotros, o estamos viendo nuestros problemas, nuestras necesidades, nuestras circunstancias adversas?  ¿Vemos la tierra prometida o vemos los gigantes?

Nuestra heredad depende de nuestra visión; es decir, los límites de lo que Dios nos da no dependen de Él, si no dependen de lo que nosotros miremos.

¿Qué nos impide tener nuestra visión?

Dios nos llama a que cada uno de nosotros tenga una visión, pero muchas cosas dentro de nosotros impiden que tengamos nuestra visión de lo que Dios quiere hacer con nuestras vidas.  Abraham tuvo la visión después que Lot se apartó de él.

¿Qué debemos de apartar de nuestras vidas para poder tener nuestra visión?

"En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo."
Isaías 6:1

Veamos porque Isaías menciona el acontecimiento de la muerte del rey Uzías en conjunto con su visión.

"De dieciséis años era Uzías cuando comenzó a reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén.  El nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén.  E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre.  Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días que buscó a Jehová, él le prosperó.  Y salió, y peleó contra los filisteos, y rompió el muro de Gat, y el muro de Jabnia, y el muro de Asdod; y edificó ciudades en Asdod, y en la tierra de los filisteos.  Dios le dio ayuda contra los filisteos, y contra los árabes que habitaban en Gur-baal, y contra los amonitas.  Y dieron los amonitas presentes a Uzías, y se divulgó su fama hasta la frontera de Egipto; porque se había hecho altamente poderoso.  Edificó también Uzías torres en Jerusalén, junto a la puerta del ángulo, y junto a la puerta del valle, y junto a las esquinas; y las fortificó.  Asimismo edificó torres en el desierto, y abrió muchas cisternas: porque tuvo muchos ganados, así en los Sefela como en las vegas; y viñas, y labranzas, así en los montes como en los llanos fértiles; porque era amigo de la agricultura.  Tuvo también Uzías un ejército de guerreros, los cuales salían a la guerra en divisiones, de acuerdo con la lista hecha por mano de Jehiel escriba, y de Maasías gobernador, y por mano de Hananías, uno de los jefes del rey.  Todo el número de los jefes de familias, valientes y esforzados, era dos mil seiscientos.  Y bajo la mano de éstos estaba el ejército de guerra, de trescientos siete mil quinientos guerreros poderosos y fuertes, para ayudar al rey contra los enemigos.  Y Uzías preparó para todo el ejército, escudos, lanzas, yelmos, coseletes, arcos, y hondas para tirar piedras.  E hizo en Jerusalén máquinas inventadas por ingenieros, para que estuviesen en las torres y en los baluartes, para arrojar saetas y grandes piedras, y su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso.  Más cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso.  Y entró tras él el sacerdote Azarías, y con él ochenta sacerdotes de Jehová, varones valientes.  Y se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo.  Sal del santuario, porque has prevaricado, y no te será para gloria delante de Jehová Dios.  Entonces Uzías, teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del incienso.  Y le miró el sumo sacerdote Azarías, y todos los sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su frente; y le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio prisa a salir, porque Jehová lo había herido.  Así el rey Uzías fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó leproso en una casa apartada, por lo cual fue excluido de la casa de Jehová; y Jotam su hijo tuvo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra."
2 Crónicas 26:3-21

Como podemos ver, Dios colocó en el trono a Uzías, pero Uzías pensó que si Dios le había colocado en el trono, también lo colocaría en el templo; por esto fue al templo a ofrecer su propio incienso y aunque los sacerdotes quisieron detenerlo no lo lograron, pero la historia nos dice que Dios sí le detuvo. Este rey orgulloso y prepotente, fue detenido por Dios.  ¿Cuánto orgullo debe morir en nosotros para poder ver nuestra visión?  ¿Cuánta situación de nuestra carne debe ser circuncidada ahora mismo?  ¿Qué ídolos deben morir en nosotros para que podamos tener nuestra visión?  ¿Qué nos está entreteniendo y no nos deja ver?

Uzías no tenía una visión clara de lo que Dios quería para él, su orgullo y prepotencia le impedían ver lo que Dios le había dado, y como resultado de esta falta de visión murió en una casa apartada, pasó de la gloria de Dios (el palacio) a la soledad, excluido de la casa de Dios.

Esto nos pasará a nosotros si no nos enfocamos en la visión de Dios para nuestras vidas, si no separamos lo que Dios quiere para nosotros, de lo que queremos nosotros para nosotros mismos, si no decidimos tener una vida de compromiso con Dios.

La visión hará nacer algo nuevo en nosotros, por eso muchos no queremos ver, porque la visión es un embarazo que nos duele, nos compromete y nos roba el sueño.

¿Cómo es la visión que Dios nos da?

Dios nos da una visión completa y clara de lo que él quiere para nuestras vidas, por lo que no habrá duda en nosotros sobre el propósito de Dios.

Dios nos mostrará sus propósitos en tres dimensiones:

"Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos."
Isaías 6:5

1. Profundidad: Isaías se ve así mismo.

2. Anchura: Isaías ve al pueblo.

3. Altura: Isaías ve a Dios

Dios sabe, que ante una visión de este calibre no podemos permanecer siendo los mismos, necesariamente en nosotros habrá un cambio.  Esto fue lo que experimentó Isaías cuando le dijo a Dios: "Heme aquí, envíame a mí." (Isaías 6:8b). Isaías le dijo a Dios yo iré, pero envíame tú. Él entendió la diferencia entre ir y ser enviado.

Ir sin ser enviado por Dios es garantía de fracaso, ir siendo enviado por Dios es garantía de éxito.  En el tiempo de Dios tendremos una vida victoriosa.

3. Andar

"Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré."
Génesis 13:17

Dios nos extiende Su mano y nos invita a que nos levantemos y andemos por la tierra que Él nos ha dado.  Lo que Dios quiere es que conquistemos nuestra tierra, es decir, si ya salimos, si ya vimos, ahora tenemos que hacer que la visión opere en nuestra vidas.

Hoy es la hora de levantarnos y operar en la Palabra, operar en la visión, operar en la obediencia, operar en la fe…

¿Qué significa andar?

Andar significa 4 cosas que debemos entender y abrazar para nuestras vidas.

a. Propósito. No podemos andar si antes no nos proponemos a andar.

b. Decisión. Algunos estamos llenos de ideas, pero sin decisiones.

c. Meta. Es saber hacia dónde quiero ir.

d. Progreso. Este es el camino recorrido.

Dios hoy nos pide que comencemos a andar, que comencemos a alcanzar la herencia que Él nos ha dado.  Dios nos está diciendo, cree, es tuyo yo te lo he dado, conquístalo, disfrútalo.

Hoy es hora, de que tomemos nuestra identidad de la fuente (de nuestro Dios) y no del ambiente (del mundo).

Somos lo que Dios dice que somos, tenemos lo que Dios dice que tenemos y valemos lo que Dios nos dice que valemos.

ORACIÓN:
Señor Jesús, gracias Padre te doy porque me has mostrado que tienes un propósito para la vida de cada uno de nosotros.  Tú quieres que crezcamos y nos desarrollemos en tu andar, en tu espíritu y en la fe.

Hoy Señor queremos salir, queremos mirar, queremos andar, y obedecerte a ti en todas las áreas de nuestra vida, porque entendemos que en esto está la garantía de nuestra victoria.  Decidimos creerte y salir de donde estamos, seguros de que así evitarás que los planes que el enemigo tiene en nuestra contra se cumplan.

Señor nos levantamos y salimos, despojándonos de todo aquello que causa en nosotros apatía, queja, desgano y lástima.  Hoy nos movemos en obediencia, porque queremos tu bendición.  Se acaban los límites que nos hemos puesto y decidimos extender nuestra mirada por toda la tierra que nos has heredado.  Hoy sabemos que este es tu tiempo, y que en tu tiempo tendremos la victoria, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, AMÉN.

domingo, 6 de marzo de 2011

Nuestra conquista

Al nacer de nuevo por la simiente de Cristo Jesús y como resultado de su triunfo legal y actual, es cómo podemos afirmar las bases de una vida victoriosa a la que Dios nos ha llamado.  Sin embargo, vivimos en un mundo cambiante y relativo, y son estos cambios los que tienden a afectarnos, movernos y desplazarnos de la solidez de nuestro fundamento: Jesucristo.

Es por esto, que hoy trataremos específicamente sobre cómo alcanzar nuestra conquista, entendiendo cómo Dios quiere que nos movamos.  Debemos colocar en nuestra mente y corazón, la visión de lo que Dios quiere para nosotros.  Para esto debemos aprender a escuchar a Dios.  Él nos habla a diario, pero la mayoría de las veces no le escuchamos, o bien la duda nos invade y cuando esta nos dice "tú no puedes", lo aceptamos.  Pero si Dios nos ha dicho que podemos alcanzar el propósito que Él tiene para nosotros, lo podemos hacer, porque las promesas de Dios son en Él sí y en Él Amén (2 Corintios 1:20a).

Ahora bien, es clave que tomemos parte activa en nuestra conquista, llenando nuestra mente con la palabra de Dios y sabiendo que si vamos a vivir en victoria sobre el sistema de este mundo será por conocer la voluntad de Dios y obedecerla: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." (Romanos 12:2)

Si hoy nos preguntamos, ¿será qué podemos hacerlo?, tenemos la respuesta en la Palabra de Dios: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." (Filipenses 4:13)

Veamos los siguientes textos bíblicos en 1 Samuel, para aclarar lo que hemos dicho:

"Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo.  Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce.  Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros.  El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él.  Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla?  ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl?  Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí.  Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis.  Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo."
1 Samuel 17:4-11

"Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días."
1 Samuel 17:16

"Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.  Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él.  Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer.  Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos?  Y maldijo a David por sus dioses.  Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.  Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.  Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.  Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.  Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.  Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.  Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano."
1 Samuel 17:40-50

Muchas veces se nos presentan gigantes en nuestra vida, incluso ahora es posible que tengamos uno o más gigantes delante de nosotros y estos nos estén atemorizando, con su tamaño y sus palabras, haciéndonos pensar que no podemos vencer.  Es más, día y noche, y durante mucho tiempo ya, repiten las mismas palabras: "te mataré", "te eliminaré".  Estos gigantes nos dicen; "perderás tu familia", "tu esposa te va a abandonar", "vas a perder el trabajo", "la casa no la puedes pagar y el banco te la quitará", "no puedes con ese vicio, él te consumirá", "esa enfermedad no tiene cura…"

Pero no importa lo que los gigantes nos digan, nosotros vamos a la batalla en el nombre de Dios y venceremos a esos gigantes, que han provocado a Dios, porque Dios mismo los entregará en nuestras manos.  De Él es la batalla y el triunfo.

Cuatro pasos para conquistar

1. Levantar en nuestras vidas un nuevo gobierno

"Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que habían traído del Jordán."
Josué 4:20

Cuando Dios va a hacer algo en nuestras vidas nos lleva primeramente a Gilgal para que ordenemos nuestra vida.  Josué levantó un altar con 12 piedras (doce significa estructura de gobierno: 12 apóstoles, 144,000 (12 x 12,000), 12 tribus).

Para que Dios actúe en nuestras vidas, debemos levantar en nosotros una nueva estructura, un nuevo gobierno, en nuestro corazón.  Debemos empezar hoy, a levantar un altar en nuestra casa, nuestro trabajo, nuestra familia, nuestro matrimonio, nuestra forma de vivir…

2. Volver a circuncidar la carne

"En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel.  Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot."
Josué 5:2-3

Es necesario que volvamos a circuncidar la carne y nuestro corazón, eliminando de nosotros todas esas cosas que no le agradan a Dios, muriendo a nuestra carne.

Dios, durante mucho tiempo nos ha soportado y perdonado muchas malas acciones que nos han apartado de Él, pero ahora le conocemos y quiere darnos su bendición y ya no está dispuesto a seguir tolerando estas malas acciones en nosotros.

Cada vez que Dios nos va a dar algo grande en nuestras manos, debemos circuncidar algo.  Por esto es hora ya que cambiemos, que eliminemos nuestra falta de fe, y pongamos nuestra vida completa en las manos de Dios.

3. Dios quitará el oprobio de nuestras vidas

"Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron.  Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy."
Josué 5:9

Después de que ordenemos nuestra vida y circuncidemos nuestra carne, Dios quitará de nosotros nuestra mentalidad de esclavos, toda esclavitud del mundo (Egipto).

Una vez hayamos alejado de nuestras vidas todo aquello que desagrada a Dios, desaparecerá la esclavitud que tenemos a los vicios, desaparecerá la esclavitud de las finanzas, de las deudas, del temor, de la inseguridad, de las enfermedades…

4. Comeremos de la abundancia de Dios en nuestra Tierra Prometida

"Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.  Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.  Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año."
Josué 5:10-12

Al igual que el pueblo de Israel en el desierto, durante años muchos de nosotros hemos estado comiendo maná (lo mínimo para subsistir).  Pero hoy, ya es el momento de que comamos de la abundancia de la tierra prometida, la abundancia que Dios tiene para nosotros.  Juan 6:58 nos dice: "Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente."

A partir de hoy Dios quita la esclavitud de nuestras vidas.  A partir de hoy habrá milagros para conquistar en nuestro trabajo, habrá milagros en nuestras finanzas, habrá milagros en nuestras familias, habrá milagros con nuestros hijos, habrá milagros en nuestra forma de ser.  Hoy entramos a la Tierra Prometida y comemos del su fruto.


ORACIÓN:
Señor Dios, te doy gracias Padre Celestial, porque Tú me has mostrado que deseas de mí, que ordene mi vida en Ti, transformando mi vileza y pecado, muriendo a mi carne para que Tú puedas quitar la esclavitud en mi vida.

Señor, hoy decido no moverme más enfocándome en lo natural, en lo temporal, si no por el contrario, buscar tu presencia, donde puedo encontrar Tu actuar sobrenatural en mi vida, un actuar permanente, eterno e invisible.

Aun cuando hoy no esté viendo más que gigantes rodeándome, sé Señor que Tú entregarás esos gigantes en mis manos, librándome de todo problema y de toda enfermedad, dándome a comer del fruto de la tierra que tienes preparado para mí, AMÉN.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El Rey te mandó a llamar

Muchos de nosotros, no disfrutamos las bendiciones ni vivimos las promesas que Dios nos tiene, por el simple hecho de estar estancados, amargados y heridos, en lo que podríamos decir, "viviendo una vida de parálisis espiritual que les impide caminar con Dios."

Dios quiere derramar Su bondad en nosotros, y en Su Palabra hay un relato que nos muestra como la bondad de Dios puede ser aplicada a nuestra vida.  La Biblia nos dice que el corazón de David era conforme al corazón de Dios.  Este hombre extraordinario fue modelo en su vida, en la gracia y en la misericordia que conocía, porque la había recibido primeramente de Dios.  Los pecados de David fueron verdaderamente grandes, pero en todos ellos la Gracia de Dios obró en su vida debido a su arrepentimiento.  Con esto David dejó que la Gracia de Dios lo cubriera y como conocía esa gracia, aprendió a aplicarla sobre los demás.

Leamos 2 Samuel 9:1-13

"Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?  Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David.  Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba?  Y él respondió: Tu siervo.  El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios?  Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies.  Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar.  Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar.  Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset.  Y él respondió: He aquí tu siervo. Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.  Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?  Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.  Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa.  Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos.  Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo.  Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey.  Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía.  Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset.  Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies."

Cómo se asemeja Mefi-boset a nuestra propia naturaleza humana.  Nacidos príncipes, pues somos hijos del Rey de Reyes, hemos quedado lisiados a consecuencia de una caída; y hoy estamos viviendo en la oscuridad, aislados de los privilegios propios de nuestra condición de hijos del Rey de Reyes. Muchos de nosotros vivimos como pordioseros espirituales.

Analicemos, a continuación, las circunstancias que se muestran en este relato.

La caída

"Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies.  Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset."
2 Samuel 4:4

Saúl fue Rey de Israel y Mefi-boset su nieto.  Cuando Saúl fue asesinado, en medio de la huída de la nodriza, su nieto se cayó y quedó cojo.  De igual manera nosotros somos hijos del Rey de Reyes, pero por nuestros pecados y desobediencia hemos caído del lugar que, como herederos del reino de Dios, nos corresponde.

La palabra Mefi-boset, significa "hijo de vergüenza", y es así, como muchos de nosotros nos sentimos por nuestra caída.  No importa hace cuánto tiempo caímos, aún hoy está caída nos tiene lisiados, no podemos caminar normalmente ni acercarnos a los caminos de Dios, por estar lisiados.

Nuestra situación actual

"Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está?  Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar."
2 Samuel 4:4

Mefi-boset se encontraba en Lodebar, cuyo significado es "sin pasto", "sin pasturaje". Lodebar es una tierra árida, seca y desértica.

Cuando estamos lisiados espiritualmente y no caminamos bien, llegamos a vivir en un lugar que no da frutos.  En Lodebar habitamos todos los Mefi-boset de este mundo.  Esto es lo que pasa en la actualidad con nuestra "parálisis espiritual" que no has hecho ser desobedientes.  Nuestra desobediencia nos aparta de Dios haciéndonos caer espiritual y físicamente.  Al igual que Mefi-boset hemos perdido nuestra imagen real y la imagen de Dios en nosotros; recordemos que Dios nos hizo a su imagen y semejanza. (Génesis 1:27)

Es muy probable, que muchos de nosotros hoy, estemos en lo más profundo, aún adoloridos por nuestra caída, y desde ahí en el suelo, nos sentimos humillados e indignos de nuestro linaje.  Lo que ha pasado a través de estos años e incluso últimamente, nos ha marcado y dejado como si no mereciéramos la Gracia y la Misericordia de Dios

El pacto

"Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre.  Y él se levantó y se fue; y Jonatán entró en la ciudad."
1 Samuel 20:42

Después de las persecuciones de Saúl y de muchos años de luchas contra sus enemigos, David se encuentra ahora en condiciones de cumplir la promesa hecha a su amigo Jonatán.  Es por esto, que invita a Mefi-boset a quedarse en el palacio y a sentarse a su mesa a comer el resto de sus días (2 Samuel 9:7).

Aunque nosotros hemos caído como Mefi-boset, y no somos dignos de otra cosa más que el infierno, Dios ha buscado medios por los cuales reconciliarnos con Él.  Dios ha entrado en pacto con su Hijo Jesús para redimir nuestros pecados.  Nuestro Señor Jesús tomó cuerpo humano, vivió y murió bajo el peso de nuestros pecados y realizó a cabalidad su obra salvadora. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3:16)

Por amor a su hijo, somos adoptados en la familia de Dios e invitados a compartir su mesa, así lo dice Efesios 2:6b: "y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús."

El Rey te mandó a llamar

"Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar."
1 Samuel 20:42

David extendió la mano a alguien en la misericordia y le trajo ante su presencia.  Igualmente nuestro Padre extiende su mano hacia nosotros, quienes hemos caído una y otra vez, y lo hace incondicionalmente.  Todo lo que tenemos que hacer es aceptar y recibir este llamado.  No tenemos que limpiar nuestra vida para poder conseguir las ropas del Rey, ni para sentarnos a Su mesa o vivir en el palacio del Rey.  Dios se encargará de lavarnos, vestirnos y hacernos presentables delante de él, una vez que hemos aceptado su invitación.

Dios va a mandar a buscarnos de Lodebar y nos va a traer a Su Reino, y aún más, no solo nos traerá a Su Reino, sino que nos adopta como uno de sus hijos.  Él nos invita todos los días a su mesa.

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo."
Apocalipsis 3:20

No tenemos que esperar a que la cojera se nos quite, al Rey de Reyes, no le importa nuestra condición de lisiado o cojo.  A Él le importamos más nosotros. Él no ve a Mefi-boset en nosotros, Él ve a un Merbi-Baal (nombre original de Mefi-boset, que significa "enemigo de Baal").  El nos ama, tal y como somos, y por tanto honra el pacto que tiene con nosotros.

Dios nos pone a la mesa banquetes espirituales y nos conformamos con comer comida chatarra, es hora de acercarnos a la mesa del Rey y disfrutar de todas las promesas y bendiciones que Dios tiene para cada uno de nosotros.

ORACION:
Señor Dios, Padre Todopoderoso, gracias te doy Señor por este mensaje de tu palabra.  Hoy, Padre Santo, me he dado cuenta de que me has estado llamando para que me presente en tu reino y que mi condición de "lisiado espiritual", que me ha mantenido alejado de ti, no ha permitido que me acerque a tu reino.  Pero Señor, decido a partir de este momento no hacerte esperar más, sino abrir la puerta a la que tu llamas, para que cenemos juntos en tu mesa, para que me vistas con las ropas del Rey, y me hagas vivir en tu reino eternamente, en el nombre de Cristo Jesús, AMÉN.



El Rey te Mandó a Llamar