-->
Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Ezequías tomó la carta

Ezequías tomó la carta y la presentó delante del Señor.  ¿Por qué no hacer nosotros lo mismo?
Hoy podemos hacerlo, podemos tomar nuestras cartas y presentárselas al Señor.  Vamos a tomar esa carta del banco, vamos a tomar ese estado de cuenta negativo, vamos a tomar la hipoteca de la casa, ese dictamen médico negativo, o bien esa solicitud de divorcio o esa citación que ha llegado y se la vamos a presentar a nuestro Dios, como hizo Ezequías con la carta que le envió Senaquerib.
Presenta tus cartas delante de Dios y dile: "Señor abre tus ojos y mira."  El Señor, nuestro Dios, actuará y acabará con todo ese ejército de asirios.  No lo dudes, presenta con fe tus cartas delante de Dios.
¡Preséntalas todas y Dios actuará!

"Ezequías recibió las cartas de mano de los mensajeros y las leyó. Luego subió al templo del SEÑOR y extendió las cartas delante del SEÑOR.  Después Ezequías oró al SEÑOR así: "SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel, el que está sentado en su trono entre querubines, tú eres el único Dios de todas las naciones de la tierra.  Tú creaste los cielos y la tierra.  SEÑOR, presta atención, escucha.  SEÑOR, abre tus ojos y mira.  Oye las palabras que Senaquerib envió para insultar al Dios vivo.  Es muy cierto, SEÑOR, que los reyes de Asiria han destruido todas las naciones y sus territorios, han tirado sus dioses al fuego, aunque en realidad no eran dioses, sino producto de los seres humanos; eran de madera y piedra, y por eso fueron destruidos.  Ahora Dios, SEÑOR nuestro, sálvanos de caer en manos de ese rey, para que todos los reinos de la tierra sepan que tú, SEÑOR, eres el único Dios".  Entonces Isaías hijo de Amoz le envió este mensaje a Ezequías: El SEÑOR, Dios de Israel, dice: "Te he escuchado acerca de lo que me pediste en cuanto a Senaquerib rey de Asiria"…  Entonces el ángel del SEÑOR fue al campamento asirio y mató a ciento ochenta y cinco mil soldados.  Cuando la gente se levantó al otro día, estaban allí todos los cuerpos de los muertos.  Entonces el rey Senaquerib de Asiria se retiró…"
Isaías 37:14-21, 36-37a PDT

ORACIÓN
SEÑOR Dios Todopoderoso, tú que estás sentado en tu trono entre querubines, tú eres el único y verdadero Dios.  Tú creaste los cielos y la tierra, todo lo que existe es obra de tus manos y sin ti, nada de lo que es, sería.  
Dios mío, presta atención, escucha SEÑOR, abre tus ojos y mira.  Te presento estas cartas que insultan al Dios vivo y su obra.  Es muy cierto SEÑOR que muchas veces razones como estas han destruido muchas personas o familias, pero hoy te estoy trayendo estas cartas para que conozcas mi situación y actúes evitando esa destrucción.  Ahora Dios, SEÑOR nuestro, sálvame de caer en manos del enemigo, para que todos los reinos de la tierra sepan que tú SEÑOR, eres el único Dios.  
Envía al ángel del SEÑOR para que elimine toda obra del enemigo en mi vida y la de mi familia, para que elimine todo decreto que se haya levantado en contra de tus hijos.  Te lo pido en el nombre de tu hijo amado Jesús, AMÉN.



viernes, 10 de diciembre de 2010

¿Por qué no me oyes? – Parte 2

En la primera parte de este estudio hemos visto a la luz de la Palabra de Dios, seis causas del por qué nuestras oraciones no son oídas.  Repasemos.

1. Falta de comunión.

Dios quiere que tengamos un trato cercano, donde exista una relación y comunicación íntimas con Él.  Si nuestra respuesta a esta invitación consiste en buscarle cuando lo necesitamos solamente, entonces no habrá comunión con Él.

2. No pedir en el nombre de Jesús.

El Señor Jesús, nos dice en Juan 15:16, que todo lo que pidamos al Padre en su nombre, Dios nos lo dará.  Si no pedimos en el nombre de Jesús, en el mundo espiritual las cosas no funcionarán.

3. No pedir concretamente o pedir mal.

Cuando hacemos peticiones para nuestro deleite, o bien, pedimos según nuestra prioridad estamos pidiendo mal.  No podemos pedir por un sentir que se origina en nuestra carnalidad.

4. Pedir algo en contra de la voluntad de Dios.

La voluntad de Dios es que nosotros pidamos claro, bien y correcto, pero sobretodo subordinando nuestra voluntad a la voluntad de Él, solamente así abrimos las puertas para recibir la plenitud de sus bendiciones en nuestras vidas.

5. Orar sin conocimiento de la Palabra de Dios.

El Señor Jesús nos manda a escudriñar las Escrituras, porque en ellas tendremos vida eterna y testimonio de Él mismo (Juan 5:39).  Nuestra oración entonces, debe ser "soportada" bajo la Palabra de Dios, por lo que si no leemos Su Palabra, nuestra oración no tiene base que la soporte.

6. Orar sin fe.

Nuestra incredulidad, nuestra falta de fe, nos hace inconstantes en nuestra vida cristiana y en todos nuestros caminos.  La falta de consistencia en el ejercicio de nuestra fe, pone al descubierto nuestra verdadera manera de ser. Dios no nos escuchará mientras sigamos siendo hombres y mujeres de doble ánimo.

Hoy terminaremos con este tema, determinando las últimas seis causas, más profundas aún que las anteriores, que impiden la respuesta de Dios a nuestras oraciones.  Comenzamos.

7. Abandono de la oración.

"También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar."
Lucas 18:1

Muchas oraciones no son respondidas porque quien las hace, de pronto se desanima o simplemente abandona la pelea.  Debemos saber que orar es una batalla en el ámbito espiritual.  KOPOS es la palabra que se utiliza en este texto y tiene una connotación de "arduo trabajo", "perseverancia", "no desmayar".

Ese "no desmayar" quiere decir, no desanimarse, no abandonar.  Si seguimos leyendo este capítulo 18 de Lucas, vamos a ver que al final la viuda recibe lo que esperaba, simplemente por causa de su perseverancia e insistencia ante un juez injusto.  Con mucha más razón nosotros recibiremos respuesta de un Juez Justo.

Aquí, entonces, la conclusión es sencilla. La séptima causa de la no respuesta a una oración es: Abandonar la oración sólo por desánimo o desaliento.

8. No estar de acuerdo en los motivos de la oración.

"Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos."
Mateo 18:19

La promesa que hace Jesús puede aplicarse a la oración en general, pero tiene que ver más específicamente con la guía divina que debe buscarse y recibirse en cuestiones de disciplina.

¿Qué significa "ponerse de acuerdo"?

La palabra utilizada en este verso es SUMPHONEO (SUM, que quiere decir JUNTO, y PHONEO, que se traduce como SONAR).  Sumphoneo entonces es, "sonar juntos", o "sonar simultáneamente"; es decir, estar en armonía.

Ponerse de acuerdo es la fuerza más poderosa que hay.  Pelea y contienda es lo contrario a estar de acuerdo y esto frena cualquier oración.

Si yo, creyente, hijo de Dios, estoy orando por sanidad de un hermano en la fe; y usted, creyente e hijo de Dios también, está orando para que esa persona descanse, Dios va a escuchar ambas oraciones, pero como no estamos de acuerdo, y ambos somos sus hijos, lo más lógico de su parte será "no hacer nada".

La octava causa de oraciones no contestadas es entonces: No ponernos de acuerdo, no estar unánimes en los motivos de oración.

9. Falta de perdón.

"Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."
Mateo 6:14

Es tremendo, pero esta es una gran causa de falta de respuesta a la oración. Generalmente perdonamos de la boca para afuera, pero ¿nuestro corazón realmente perdonó?

Debemos entender que Dios no se va a dejar llevar por nuestro discurso.  Él ve con total claridad nuestro corazón.  Eso es precisamente, lo que una gran cantidad de creyentes no ha podido entender todavía.

Cuando vivimos en una constante actitud de perdón, nos es fácil perdonar en cualquier situación.  Entonces, cuando hayamos pedido perdón o perdonado todas las veces que sean necesarias, esto es lo que significa "setenta veces siete", Dios dejará de recordar nuestros propios pecados y la paz del perdón inundará nuestro corazón.

Novena causa de oraciones no respondidas: Falta de perdón, de pedir ser perdonados y de perdonar a otros.

10. Estar en desobediencia.

"Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová?  Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.  Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación.  Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey."
1 Samuel 15:22-23

Nuestro pasaje nos hace reflexionar de lo que ocurre en la iglesia de hoy en día, donde muchas personas creen que con participar en algunos ritos, que con dar los diezmos y ofrendas, que con asistir a reuniones religiosas con alguna regularidad y otros por el estilo, van agradar a Dios.  ¡Esto es un error!  La Biblia nos enseña que Dios espera primero la obediencia, después que vengan los ritos, los diezmos, las alabanzas; pero primero…  ¡La Obediencia!

"Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho."
Isaías 1:19-20

"Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia."
Hebreos 4:6

Yo soy padre de tres hijos y cuando alguno de ellos desobedece mis órdenes, me siento herido; mi corazón se angustia al pensar que si me desobedecen en cosas pequeñas, de esa manera están mostrando su capacidad para desobedecer en cosas grandes.  El Señor Jesucristo enseña que si somos infieles en las cosas pequeñas, también lo seremos en las cosas grandes.

La lección que salta a la vista de estos pasajes se fundamenta en que otra de las causas por las cuales nuestra oración puede no tener respuesta, es precisamente caminar en alguna desobediencia.  Así la décima causa de no recibir respuesta a la oración es: Estar en alguna clase de desobediencia a Dios.

11. Tener pecados sin confesar.

"¿Quién podrá entender sus propios errores?  Líbrame de los que me son ocultos.  Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión."

Salmos 19:12-13

Es notorio, dice aquí, que el acercarnos a la Palabra de Dios, es una forma adecuada de enfrentarse con el pecado, y es inteligente que cada uno de nosotros busque nuestro modo ideal de mantenernos alejado del pecado.

"Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado."
Salmos 66:18

Este verso también habla del pecado y lo que dice es que, para enfrentarse con él, lo primero que debe ocurrir es nuestro reconocimiento de que ese pecado tiene origen en nuestro propio corazón.  Evitemos pues, que nuestras oraciones se anulen al permitir que el pecado o las debilidades se alojen en nuestro corazón.

"He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír."
Isaías 59:1-2

Creo que no se necesita agregar mucho más a la Palabra para que se entienda que otra de las causas de oraciones no respondidas es: Tener en nuestro corazón, pecados sin confesar.

12. La idolatría.

"Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tú Dios; y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema."

Deuteronomio 7:25-26

"Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro.  ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?"

Ezequiel 14:3

Indudablemente estos versos aluden de un modo directo, a una de las trabas principales para que una oración sea escuchada y fundamentalmente respondida: "la idolatría".  No es necesario aquí tampoco agregar mucho a esto, solamente diré que idolatría es el acto de colocar cualquier cosa por delante de Dios en nuestras vidas, y que esa cualquier cosa, masivamente pueden ser imágenes, figuras emblemáticas, dinero, sexo; pero también, la idolatría está representada por el trabajo, la propia familia, la iglesia como organización, una doctrina denominacional y hasta un ministerio.

Duodécima y última causa de oraciones no respondidas: Incursionar en algún tipo de idolatrías, aunque parezcan "santas".

ORACION:
Señor Dios, gracias al mostrarme por medio de tu Palabra, los cambios que debo realizar en mi vida, para que mis oraciones sean respondidas por ti.  Hoy entiendo Señor que existen situaciones en mi vida que no permiten que mis oraciones tengan respuesta, y que debo empezar a cambiar y transformar todas ellas para que tú me respondas.

Hoy presento delante de ti, mi falta de perdón, mi desobediencia, la idolatría y mis pecados sin confesar y decido Señor, orar con fe y no abandonar mi oración aunque la respuesta tardare, porque si soy obediente a ti, tú responderás, como lo dice Habacuc 2:3.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús, AMÉN.

martes, 30 de noviembre de 2010

¿Por qué no me oyes? – Parte 1

Cuántos de nosotros después de haber estado orando un largo tiempo por algo muy importante sin que ocurriera nada, un día hemos levantado los ojos al cielo y casi con enojo, preguntamos: "¡Señor! ¿Qué pasa que no me oyes?"

Esta actitud no es de preocuparse o de hacernos sentir mal, tampoco es para cargarnos de culpa, o para creer que ya nos vamos de cabeza al infierno por esta reacción.  Esta es una de las preguntas más frecuentes relacionadas con la oración; cientos y miles de creyentes suelen preguntarse con mucha seriedad: ¿Por qué mi oración no ha sido contestada?

Esta pregunta tiene dos enfoques:

a. ¿Por qué mi oración no fue contestada como yo quería?

b. Yo sé que Dios puede, pero entonces, ¿Por qué no lo hace?
Esta pregunta es un poco más genérica y está mejor sustentada teológicamente.

Ahora, bien sabemos que no podemos tener las respuestas claras a estas interrogantes y muchas más que lleguen a nosotros con relación a nuestro Dios y su Grandeza, pero la buena noticia es que sí tenemos algunas respuestas que están basadas en la Palabra de Dios, que nos dan algunas de las causas por las cuales nuestra oración podría no ser contestada, o bien que recibamos lo que parece una respuesta negativa, que perfectamente puede terminar siendo una respuesta positiva, cosa que la mayor parte de las veces no alcanzamos a ver porque todavía estamos molestos, ya que no sucedió lo que nosotros queríamos.

A partir de este momento utilizaremos la Palabra de Dios, para determinar doce causas sobre por qué una oración puede no ser contestada.

1. Falta de comunión.

"Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor."
1 Corintios 1:9

Este verso, primero nos dice una gran promesa, que Dios es fiel, que no nos falla, que jamás hará algo que nos perjudique o nos lastime.  Pero también nos dice, que todos nosotros, no sólo las altas jerarquías eclesiásticas, fuimos llamados a tener comunión e intimidad con Cristo.

Muchos hemos sido creados bajo la enseñanza de que hay personas que tienen mayor acceso a Dios y que es a ellas a quienes debemos acudir para que intercedan por nosotros, pero por poco que hayamos leído la Palabra de Dios, con lo expuesto por el apóstol Pablo en su carta a los Corintios, ya sabemos que no es así.

Analicemos este verso:

Un "llamado", significa una invitación o un pedido, por lo que Dios nos "invita a tener comunión" con Él.  Dios quiere que tengamos un trato cercano, donde exista una relación y comunicación íntimas con nuestro Señor, y no simplemente a que pasemos el tiempo con Él.

Entonces, ¿cómo respondemos a esta invitación?

Muchos respondemos a esta invitación por medio de "oraciones-flecha" es decir, oraciones dirigidas con un propósito específico ante una situación en nosotros, o bien a la hora de comer o dormir.  Muchos nos acercamos a Dios, cuando sentimos que los problemas nos abruman, que ya no hay solución, incluso buscamos a Dios, como nuestra última esperanza, después de que lo hemos intentado todo. ¿Cuántos de nosotros nos olvidamos de Dios cuando hemos recibido sus bendiciones, cuando todo está bien, cuando tenemos trabajo, casa, alimento y una bonita y buena familia?

Aquí está entonces la primera causa por la cual una oración puede no ser contestada: Falta de Comunión.

2. No pedir en el nombre de Jesús.

"Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo."
Juan 14:13

"No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé."
Juan 15:16

Muchos, por apuro o por ansiedad, algunas veces hemos orado: "Señor, por favor dame tal cosa, amén".  Pero, ¿responde Dios esta oración?  Es probable que por su infinita misericordia y paciencia, en algún caso, alguien pueda decir que sí, pero le diré algo, Jesús le enseñó a sus discípulos como orar, y creemos que cuando Jesús dijo de hacer las cosas de cierta manera, esta es la forma en que todavía nosotros debemos seguir haciéndolo.  Entonces, por favor, debemos olvidarnos de hacerlas a nuestro modo, viviendo en el ámbito espiritual y no carnal.  Es en este ámbito espiritual donde la oración se desarrolla.  Si Él dijo que lo que pidiéramos en su nombre, así debemos pedirlo, porque en el mundo espiritual la cosa va a funcionar de esta manera y no de otra.

Esta es la segunda causa por la cual una oración puede no ser respondida: No pedir en el nombre de Jesús.

3. No pedir concretamente o pedir mal.

"Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.  Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites."
Santiago 4:2-3

Santiago nos dice primero, que nuestras codicias, envidias y luchas cotidianas en búsqueda de una mejor calidad de vida son inútiles y estériles, si no pedimos.  Pero luego nos alerta en cuanto a cómo y qué pedir.  Si pedimos aquellas cosas que no son prioritarias o bien que son solamente para nuestro deleite, es bastante obvio que no vamos a recibir nada.

Las personas en su gran mayoría, seleccionan la calidad de los problemas que les llegan y los van atendiendo en orden a esa selección, pero Dios no hace tal cosa.  En Juan 15:16 leímos que Jesús dice que TODO lo que pidamos Él lo escucha y si lo creemos, Él lo hace.

Dios también quiere oír nuestra oración por la compra que vamos a realizar de nuestra casa, de nuestro vehículo, de nuestra ropa y hasta en el supermercado.  ¿Por qué?  Porque nuestra vida entera depende de Él y si un día hemos declarado que se la entregábamos, Él así lo creyó.  Dios desea tener comunión permanente con nosotros, en todos los aspectos.

Así pues, la tercera causa por la cual puede no ser contestada una oración es: No pedir concretamente o pedir mal, haciéndolo por un sentir que generalmente tiene origen en la carnalidad.

4. Pedir algo en contra de la voluntad de Dios.

"Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra?  Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.  Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.  Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo."
Éxodo 32:11-14

"Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.  Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho."
1 Juan 5:14-15

Uno de los motivos más abundante en oraciones no respondidas, es el de no pedir de acuerdo con la voluntad de Dios, es decir: claro, bien y correcto.

Pero, ¿cómo tener certeza de la voluntad de Dios?

En primer término, leyendo su Palabra, no en el marco de nuestros sentimientos, pensamientos o percepciones, recordemos que no hay una Biblia donde figure eso.  Debemos buscar en lo más profundo de las revelaciones, escudriñando las escrituras, oyendo la voz de Dios, que nadie dice que no pueda ser audible en algún momento, pero que no siempre lo es.

Dios no tiene métodos fijos para comunicarse con nosotros, puede ser a través de un mensaje o simplemente de un pensamiento imposible de elaborar por nosotros mismos, el cual es resultado de lo que hemos dicho antes, pasar tiempo en comunión con Él.  Los dos textos leídos anteriormente, demuestran que aquellos hombres cuando oraban, sí conocían la voluntad de Dios.

Debemos tener confianza en el libre acceso y en el poder de las palabras al presentar nuestras peticiones ante Dios.  Sin embargo, existe una limitante a la certidumbre de que nuestras oraciones serán contestadas.  El Nuevo Testamento basa esa seguridad en el hecho de pedir y orar en el nombre de Jesús, en permanecer en Cristo y permitirnos que sus palabras permanezcan en nosotros, en tener fe, y en ser justos en la vida y fervientes en la oración.  Uno que permanece en Cristo y que sus palabras permanecen en él, que ora en nombre de Jesús, esto es, de acuerdo con su carácter y su naturaleza, y que está lleno de fe y justicia, no se va a inclinar a pedir nada que esté en contra de la voluntad divina.

Sin embargo, más que cómo oramos, Dios quiere y le preocupa que oremos.  La oración genuina no es un intento de que Dios satisfaga nuestros deseos a través de medios precisos; sino, al contrario, es subordinar nuestra voluntad a la del Señor, así abrimos las puertas para recibir la plenitud de sus bendiciones en nuestras vidas.

El cuarto motivo entonces, de una oración no contestada es: Pedir algo en contra de la voluntad de Dios.  No por necesidad, sino por capricho o deseo personal.

5. Orar sin conocimiento de la Palabra de Dios.

"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.  Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho."
Juan 15:5-7

Indudablemente, este es un respetable escollo para la oración: No tener la palabra de Dios en nosotros.  No hay mucho que agregar, sólo que el creyente promedio tiene la peligrosa tendencia de preferir que otros le traigan la Palabra estudiada, masticada y en muchos casos, hasta semi-digerida, en lugar de hacerlo ellos mismos, como Dios manda.  Esta es la causa de que sobreabundan las falsas doctrinas, las confusiones y esencialmente, por eso mismo es que existen tantas doctrinas diferentes que han dado origen también a tantas denominaciones diferentes.

Si hay un solo Espíritu Santo y este mora en el interior del corazón de todos los creyentes, guiándolos a toda verdad, no entiendo cómo se puede aceptar que para una misma cosa, haya tantas interpretaciones diferentes.

Es verdad que tiene sus ventajas oír a otros y recibir revelaciones que significan grandes bendiciones, pero también tiene su riesgo; es posible que seamos engañados en lo espiritual por lenguas habilidosas y altamente manipuladoras.  A través del tiempo, estos engaños han tenido un resultado notorio, dividiendo la iglesia en cientos de denominaciones, olvidando el principio de que todo reino dividido no prevalece.  Peor aún, cada denominación está arrogándose de tener la más absoluta de las verdades, la cual le pertenece solamente a Dios.

Quinta causa de las oraciones no contestadas, es entonces: No orar con conocimiento de la Palabra de Dios.

6. Orar sin fe.

"Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.  Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.  El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos."
Santiago 1:5-8

Uno de los factores que más inciden en la falta de respuesta de Dios a nuestras oraciones es precisamente nuestra falta de fe, es decir lisa y llanamente, nuestra incredulidad.

Se supone que cuando oramos o pedimos algo a Dios, de hecho lo vamos a hacer creyendo, ¿no es así?, entonces, ¿por qué Santiago escribiría esto?

Tal como podemos ver en 1 de Reyes 18:19-46, el profeta Elías, un hombre con una naturaleza como la nuestra, logró grandes victorias cuando oró, sin embargo, nos relata la Biblia en este libro capítulo 19:1-7, que Elías no vaciló en huir de una mujer cuando le entró la duda.

Hombre de doble ánimo es, tal como dice Santiago, una persona arrastrada en dos direcciones opuestas.  Sus lealtades están divididas, y a causa de su falta de sinceridad, vacila entre la fe y la incredulidad, pensando algunas veces que Dios le ayudará y renunciando en otras ocasiones a toda esperanza.  Esa persona, dice el apóstol, es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración.

La falta de consistencia en el ejercicio de nuestra fe pone al descubierto la esencia de nuestra manera de ser.  Doble ánimo es, necesariamente, doble mensaje.  Decimos blanco, oramos blanco y predicamos blanco; pero creemos, vivimos y hacemos negro.

Este es el sexto motivo por el cual una oración puede no ser contestada: Orar no creyendo en lo que se ora o, peor, creyendo lo contrario a lo que se ora.

ORACION:
Señor Dios, toda la Gloria y Honra sean para ti.  Tú eres grande y majestuoso Señor, es por esto que vengo delante de tu presencia y clamo a ti con seguridad de que tú oyes mi clamor, así lo dice tu palabra, clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que no conoces.

Señor, quiero pedirte perdón, por qué muchas veces te he preguntado ¿por qué no me oyes?, ¿es qué acaso no te das cuenta que sufro?  Hoy entiendo Señor, que no he orado como tú me has mandado a hacerlo, que he fallado con mi falta de comunión contigo, buscándote solamente cuando te necesito y no de forma diaria y con la mejor actitud.  Ayúdame Dios a poder orar, pidiendo de forma concreta, a no pedir mal, sino a realizar mis peticiones de acuerdo a tu voluntad, tomando tu Palabra como base de mi oración, teniendo fe en ti, y sobre todo pidiendo en el nombre que es sobre todo nombre, en el nombre de Tu Hijo Jesús, AMÉN.

lunes, 9 de noviembre de 2009

El poder de la oración – Parte 3

Bien sabemos que la oración es un arma poderosa que mueve al cielo, que es respondida y que tiene poder (Santiago 5:15, 16b).  Sin embargo, ser exitosos y perseverantes en la oración es una de las cosas más difíciles de alcanzar para nosotros los cristianos.  Una y otra vez empezamos a intentar ser regulares y fervientes en la oración, pero poco a poco el ímpetu y la perseverancia se esfuman.

No obstante, sí podemos tener éxito en la oración, reconociendo que estamos mal en esta área.  Cuando nos humillemos ante el Señor y reconozcamos nuestra necesidad de Su ayuda para orar sin cesar, su poderosa presencia se derramará sobre nosotros y seremos transformados en poderosos guerreros de oración.

Los discípulos le pedían a Jesús que les enseñara a orar: "Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: --Señor, enséñanos a orar" (Lucas 11:1a), y esto porque Jesús entendía el poder de la oración, manifiesto en sus milagros y prodigios; él vivía una vida de oración. Marcos 1:35 nos dice: "Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba".

Si aprendemos a orar nos llenaremos de gozo en la oración.  En la presencia de Dios, en su santo monte, no hay aburrimiento, si no recreación.  Isaías 56:7a dice: "yo los llevaré a mi santo monte y los recrearé en mi casa de oración".  Dios quiere que nos divirtamos y nos recreemos en nuestro tiempo de oración.

Ahora podemos ver la oración aún más allá de lo que la conocemos.  Vemos la oración como el actuar de Dios en nuestras vidas.

¿Cuál debe ser nuestra actitud y qué debemos entender en la oración?

1. Cuando nos acercamos a Dios en oración debemos creer que Él nos escucha.

"Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye".
1 Juan 5:14

No debe haber duda en el Señor.  La Biblia nos dice qué el cumple sus promesas: "porque todas las promesas de Dios son en él 'sí', y en él 'Amén'" (2 Corintios 1:20).

2. Que oremos no garantiza la respuesta inmediata de Dios.

Dios siempre responderá la oración de aquellos que tienen una relación con Él, de quienes han recibido perdón de Dios por sus pecados, de aquellos que permanecen en él.

"Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho".
Juan 15:7

Claro está, que el Señor nos responde en el momento en que lo considere oportuno.  Es posible que su respuesta no sea inmediata; es posible que esté preparando algo grande para nuestras vidas.

3. Debemos creer y aceptar como cierta la palabra de Dios.

La Biblia nos enseña que la oración activa el Reino de los Cielos en nuestras vidas, por lo que cosas grandes y únicas vendrán por medio de la oración, es por esto que el apóstol Pablo nos insta a que oremos sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17).

Si así lo dice la palabra de Dios debemos creerlo.  Jesús dijo que "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mateo 24:35).

También nos dice la Biblia en Números 23:19a: "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta".

4. Cuando oramos y permitimos a Dios que actúe, nosotros debemos cambiar.

Si nos entregamos en oración, nuestra vida no puede seguir siendo la misma, Dios nos responderá y cambiará nuestra vida: "cambiaré su llanto en gozo, los consolaré y los alegraré de su dolor" (Jeremías 31:13b).

Dios nos cambia, pero nosotros debemos cambiar también, y ese cambio debe verse reflejado en nuestra forma de sentir, hablar, pensar y actuar.

5. Orar hace que Dios actúe.

La oración es peligrosa porque Dios actuará en nuestras vidas y al actuar hará lo que Él quiera (Salmo 135:6).  Debemos estar preparados y recibir las cosas que Dios tiene en su accionar en nuestras vidas.

En Hebreos 1:14 la Biblia dice que los ángeles de Dios están al servicio de los herederos de la salvación: "¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?".

Para entender más sobre el accionar de Dios en nuestras vidas, leamos Hechos 12:4-16.

"Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua.
Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.
Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.
Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.
Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias.  Y lo hizo así.  Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.
Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.
Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él.
Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.
Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.
Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta.
Y ellos le dijeron: Estás loca.  Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel!
Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos".

Hoy, es posible que nosotros estemos durmiendo, pero otros están orando por nosotros.  Hoy, es posible que nuestro matrimonio duerma en el dolor, la amargura, el rencor y la falta de comunicación, pero nosotros estamos orando.

Hoy es posible que nuestras finanzas estén durmiendo, que nuestros hijos estén durmiendo en las drogas, los vicios y la pereza; que nuestros pensamientos estén durmiendo en la pornografía, el adulterio, la fornicación y el pecado en general, es posible que todo en nosotros esté durmiendo, pero estaremos orando, y el Señor enviará ángeles que nos liberten, no importa cuántas trabas, cuántos escollos, cuántos temores, cuántos guardianes y cuántas cadenas estén sujetando nuestra vidas, Dios nos dará la libertad.

ORACION:
Señor Dios, hoy sé que la oración es una cita divina, que al orar tú actuarás en nuestras vidas. Sé Señor que cuando busco tu presencia tú escuchas mi oración y mi clamor y sé también que tú me respondes.
Enséñame Señor a orar, a buscar tu santo monte, a gozarme en la oración, a sentir tu presencia, a tocar tu mano, a llenarme de tu Santo Espíritu, a permitir que tú actúes en mi vida y recibir los ángeles que tú envías a mi favor, para darme la libertad en todas aquellas áreas en que estoy fallando. En el nombre de Cristo Jesús, AMÉN.

domingo, 8 de noviembre de 2009

El poder de la oración – Parte 2

La oración es la fuerza, el poder y el secreto que mueve al cielo.  Por medio de la oración se nos ha dado el privilegio de cambiar vidas y naciones.

La oración es un acto de máxima prioridad y la disciplina más importante en la vida del cristiano.

Como cristianos estamos seguros que Dios escucha nuestras oraciones. Leamos I Reyes 8:38 "toda oración y toda súplica que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga en su corazón, y extendiere sus manos a esta casa, tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonarás, y actuarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres)".

También sabemos que si estamos en el camino del Señor nuestra oración es gozo para él: "Mas la oración de los rectos es su gozo". (Proverbios 15:8b).

Por último, si estamos en el camino de Dios, nuestra oración es respondida y tiene poder: "Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados" (Santiago 5:15), "…La oración eficaz del justo puede mucho". (Santiago 5:16b)

Sabiendo lo anterior, ¿Cómo debemos usar la oración?

Para responder a esta pregunta analizaremos cómo utilizó Nehemías la oración. Nehemías se enfrentó a siete (7) situaciones muy difíciles, sin embargo él no se dejó atribular ni vencer; al utilizar la oración convirtió las situaciones adversas en poderosos triunfos.

1. Nehemías 1:4-11 - Ante una mala noticia.

Nehemías recibe malas noticias acerca del estado de los muros de Jerusalén y se aflige grandemente, pero no se queda con su aflicción solamente, sino que después de su pena inicial, él vuelca su corazón a Dios y en su oración reconoce su santidad, confiesa su pecado y pide ayuda para cuando se acerque al rey.

Es importante ver cómo Nehemías incluye a Dios en sus planes y preocupaciones, él no actúa por cuenta propia, por el contrario prepara su corazón y le da espacio a Dios para obrar.

La oración sincera como la de Nehemías nos permite:

a. Ver mejor cualquier problema que estemos enfrentando.
b. Ver el gran poder de Dios para ayudarnos.
c. Ver el trabajo que nos corresponde hacer.

Así en nuestras oraciones nosotros debemos:

a. Volcar nuestro corazón a Dios.
      En alabanza.
      En acción de gracias.
      En arrepentimiento.
      En petición.
      En compromiso.

b. Hacer una petición específica a Dios para que él la conteste.

2. Nehemías 2:4 – En un momento de temor

Al estar hablando ante el rey Atajerjes, Nehemías ora y le dice al Señor que ese es el momento en que le puede ayudar. El no tiene vergüenza de confesar su temor y no permite que este temor le impida realizar las cosas que Dios tiene para él. Este hombre coloca los resultados que espera en las manos de Dios.

En nuestras oraciones debemos:

  1. Reconocer la razón de nuestros temores.
  2. Entregar nuestros temores a Dios para que no gobiernen nuestras vidas. Dios es mayor que todos nuestros temores.
  3. Dar crédito a Dios por lo que sucederá, antes de que suceda, estando seguros que él actuará según las peticiones de nuestro corazón.
3. Nehemías 4:4-5 – Después de ser humillado, ofendido o burlado.

El ridículo puede herir profundamente y causar desaliento y desesperación. En vez de intercambiar insultos, Nehemías ora y continúa con su obra; no clama por venganza, sino que le pide a Dios que su justicia se imponga. Nehemías le dice al Señor: “se están burlando de ti, tú decides qué hacemos con ellos.” La oración de Nehemías en este momento de burla expresa su ira a Dios, en vez de tomar el asunto en sus propias manos.

Nuestra oración debe ser dirigida a Dios, para que el tome control de la situación y para que nos aleje de la tentación de tomar el asunto en nuestras manos. Debemos decirle a Dios como nos sentimos, él es un Padre amoroso que nos entenderá y nos reconfortará. Él prometió estar con nosotros para animarnos y darnos las fuerzas necesarias para continuar

4. Nehemías 4:9 – Después de amenazas por parte de nuestros enemigos.

Nehemías se pone en las manos del Señor y se prepara para enfrentar al enemigo en caso de que esta sea la decisión de Dios, es decir Nehemías confía en Dios y a su vez toma las precauciones necesarias.

En nuestras oraciones, debemos poner en las manos de Dios nuestras “tormentas” y a su vez debemos actuar para eliminar estas tormentas de nuestras vidas. Si estamos pecando, debemos entregar nuestros pecados a Dios, pero también debemos proponernos firmemente y hacer todo lo que está a nuestro alcance, para no pecar más. Nuestra oración debe ser una combinación con preparación y planeamiento. Confiar en Dios no significa que no hagamos nada. Actuar, no significa que no confiamos.

5. Nehemías 6:9 – Bajo presión.

Ante las amenazas que recibe, Nehemías le pide a Dios que le fortalezca. Él acepta que depende de Dios totalmente, no solo de forma física, sino también en su estabilidad emocional y mental. Cuando la oposición se levanta en contra nuestra o en contra de la obra de Dios, es tentador orar: “Señor, líbrame de esta situación”. Pero Nehemías oró: “Oh Dios, fortalece tú mis manos”. De esta forma Nehemías mostró gran determinación y carácter al permanecer firme en su responsabilidad.

Cuando nos encontremos bajo presión, debemos orar pidiendo la fortaleza de Dios. Cuando nosotros oramos por fortaleza, Dios siempre responde.

6. Nehemías 13:29 – Para eliminar todo deseo de venganza.

Nehemías reflexiona acerca de la acciones de sus enemigos y le pide a Dios que se haga cargo de ellos y de sus malvados planes. De esta forma Nehemías logra quitar la compulsión de venganza y confía plenamente en la justicia de Dios.

Debemos recordar que nosotros no somos llamados a juzgar. Posiblemente hayamos pasado muchas situaciones en que nos han herido, pero debemos reflexionar sobre las acciones de estas personas y pedir en oración a Dios que se haga cargo de ellos y que elimine de nosotros toda falta de perdón y toda raíz de amargura.

7. Nehemías 5:19, 13:14, 22, 31 – En reflexión sobre nuestros esfuerzos para servir a Dios.

Nehemías le pide a Dios en oración que se acuerde de él, esto le permite mantener la claridad en su mente respecto a sus propios motivos para actuar.

Nuestra oración debe enfocarse en pedir a Dios que nuestras acciones se hagan con el propósito de agradarle a él. Todo lo que hagamos debemos de hacerlo para él.

La historia de Nehemías proporciona grandes principios para un liderazgo eficaz, que debemos utilizar en nuestras vidas:

1. Tener un propósito claro y evaluarlo continuamente a la luz de la voluntad de Dios.
Nada evitó que Nehemías se mantuviera en el camino.

2. Ser directo y sincero.
Todos sabían exactamente lo que Nehemías necesitaba y hablaba la verdad aun cuando esto hiciera más difícil alcanzar la meta.

3. Vivir por encima del reproche.
Las acusaciones en contra de Nehemías eran vacías y falsas.

4. Ser una persona de oración constante.
El poder y la sabiduría los obtuvo del contacto con Dios. Todo lo que Nehemías hizo glorificó a Dios.

ORACION:
Señor, vengo delante de ti con un corazón agradecido, para alabarte y glorificarte. Reconozco Señor que he pecado contra ti, reconozco que hay temores en vida que no permiten que cumplas tu propósito en mí. Yo entrego esos temores en tus manos y desde ya te gradezco Señor, porque sé que tú actuarás para eliminar esos temores de mi vida y que tú me darás las fuerzas para luchar y seguir adelante en mi propósito. Yo entrego a ti hoy, toda falta de perdón y toda raíz de amargura, que esté afectando mi vida y te pido Señor que sanes mi corazón, que sanes mis pensamientos y que sanes mi alma, para que así todo lo que haga, lo haga para agradarte a ti, AMÉN.

sábado, 7 de noviembre de 2009

El poder de la oración – Parte 1

Como bien sabemos, la decisión es uno de los más grandes dones que Dios nos ha dado y el Señor espera que tomemos decisiones eternas.  Es por esta razón que hemos decidido tomar el camino de salvación, por lo que reconocimos que hemos andado por camino de maldad y nos hemos arrepentido de nuestras faltas y pecados; además hemos anhelado en nuestro corazón agradarle a Dios, por lo que deseamos apartarnos de la maldad y renovarnos de nuestra situación de pecado.

Al tomar esta decisión que cambiará nuestra forma de ser para siempre, lo hemos hecho por medio de una oración de fe, pero ¿es esta oración efectiva?

Para responder a esta pregunta, debemos entender en primera instancia...

¿Qué es la oración y cuál es su poder?

La oración es la fuerza, el poder y el secreto que mueve al cielo y hace que el mundo se mueva a su compás.  Ni el dinero, ni el genio, ni la cultura pueden hacer algo para mover a Dios.  Ni la posición, ni la dignidad, ni las grandes obras, moverán el carro de Dios.  Es una apasionada fuerza la única que puede moverlo, la oración de fe que es la fuerza creadora.

Todo el secreto del poder reside en la santidad que da energía al alma, y a todo el ser lleno de amor ardiente que se derrama en oración a Dios.

¿Alguna vez hemos pensado, que por medio de la oración se nos ha dado el privilegio de cambiar vidas, naciones y aun el curso de la Historia, tan solo por estar dispuesto a confiar en Dios?  El dijo a Jeremías: "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces". (Jeremías 33:3)

La oración es un acto de máxima prioridad.  Sin duda alguna, es la disciplina más importante en la vida del cristiano, Jesús nos muestra como la oración era su máxima prioridad, entonces cuanto más debe ser prioritaria en nuestras propias vidas…

¿Responde Dios nuestras oraciones?

Dios sabe de nuestras necesidades y escucha nuestras oraciones, pero Él no a todos responde, ¿por qué?

Quizás es porque algunos no tienen una relación verdadera con Dios.  Pueden saber que Dios existe, e incluso pueden adorarlo de vez en cuando.  Pero aquellos que no parecen recibir respuesta a sus oraciones probablemente no tienen una relación con Él, porque ellos nunca han recibido el perdón de Dios por sus pecados. En Isaías 59:1-2 hay una explicación: "He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír".

Pero, ¿qué hay con aquellos que tenemos una verdadera relación con nuestro Señor?  El Señor nos ha dicho y prometido, que si pedimos algo conforme a su voluntad Él nos oirá, y si nos oye, Él contestará. 1 de Juan 5:14-15 nos dice claramente: "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.  Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho".

Leamos Juan 15:7 "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho".

El "permanecer" en él y tener sus palabras permaneciendo en nosotros significa que conducimos nuestras vidas estando conscientes de él, confiando en él, escuchando lo que él dice.  Entonces podremos pedirle a Dios lo que queramos y Él nos responderá. En Juan 14:14 el Señor Jesús nos dice: "Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré".

Dios contesta nuestras oraciones de acuerdo a su voluntad, y de acuerdo a su sabiduría, a su amor por nosotros, a su santidad, y mucho más que nosotros no logramos entender.  Como seres humanos que somos vivimos dentro de los límites del tiempo y los límites del conocimiento.  La información que tenemos acerca de una situación es limitada, como también lo son las implicaciones de cualquier acción que tomemos con respecto a esa situación.  El entendimiento de Dios, por el contrario, es ilimitado.  El papel que juega un evento en nuestra vida o historia es algo que sólo él conoce.  El puede tener propósitos que van más allá de lo que nosotros podemos imaginar.  Por lo tanto, Dios no va a hacer algo simplemente porque nosotros decidimos que esa es su voluntad.

Dios ha ofrecido contestar las oraciones de sus hijos (aquellos que lo hemos recibido en nuestras vidas y quienes lo buscamos y lo seguimos).  Él nos pide que llevemos nuestras preocupaciones a Él en oración y Él actuará en ellas de acuerdo a su voluntad.  Al enfrentarnos con dificultades debemos entregar todas nuestras preocupaciones a Él y recibir su paz que sobrepasa a todas las circunstancias.  La base de nuestra esperanza y de nuestra fe es el carácter mismo de Dios; mientras más lo conocemos, más aptos somos para confiar en Él.

¿Cómo y cuándo debemos usar la oración?

Nosotros debemos utilizar la oración en todo momento, tal y como lo hizo Nehemías quien desde el principio y hasta el final, oró a Dios pidiendo ayuda. Nunca dudó en pedir que Dios lo recordara, y cerró su autobiografía con estas palabras: "Acuérdate de mí, Dios mío, para bien". (Nehemías 13:31b).  A lo largo de la tarea “imposible”, Nehemías mostró una capacidad de liderazgo poco común.  El muro alrededor de Jerusalén fue reconstruido en un tiempo récord, a pesar de la oposición. Incluso los enemigos de Israel tuvieron que reconocer de mala gana y con temor, que Dios estaba con aquellos constructores y no sólo eso, sino que Dios obró por medio de Nehemías para llevar un despertar espiritual al pueblo de Judá.

ORACION:
Señor Dios, guíame en este camino para que yo, tomado de tu mano, pueda aprender a tener una relación íntima contigo.  Enséñame a tocar tu corazón y con tu amor y misericordia toca el mío, para que cada día se estreche más mi relación contigo.  Gracias Señor, porque tú escuchas mi oración y porque en mi relación contigo respondes a mis necesidades, de acuerdo a tu voluntad para con nosotros tus hijos, AMÉN.